La raíz y sus funciones



Además de la fijación al sustrato y la absorción de nutrientes, la raíz de las plantas puede cumplir muchas otras funciones, como la acumulación de sustancias de reserva o la asociación con microorganismos. Este artículo repasa las principales funciones que cumple la raíz.

La raíz es un órgano vegetal, generalmente subterráneo, que crece en dirección opuesta al tallo. Carece de hojas, y sus funciones principales son las de anclar la planta al sustrato y la absorción de agua y nutrientes. Pero la raíz puede cumplir muchas otras funciones que en este artículo te desglosamos.

La raíz y el anclaje al suelo

Una de las principales funciones de la raíz es la de sujetar la planta al suelo. Según la granulometría del sustrato, la raíz de una misma planta podrá desarrollarse y ramificarse más o menos.

Plantas distintas suelen presentar raíces muy diferentes. Así, por ejemplo, una encina desarrolla sus raíces muy en profundidad, mientras que un álamo las desarrolla superficialmente.

Algunas plantas presentan raíces especializadas para el anclaje. Así, por ejemplo, las hiedras tienen raíces adherentes, provistas de una especie de garfios que le permiten anclarse y trepar por superficies verticales, como los muros, las cortezas de los árboles o los cortados rocosos. Otras plantas presentan raíces paliformes, como es el caso del Ficus de Bengala (Ficus bengalensis). Estas raíces también absorben nutrientes, pero su misión principal es la de sujetar el árbol y sus largas ramas en suelos inestables.

Absorción de agua y nutrientes

La raíz es el órgano de la planta encargado de la absorción del agua y de los nutrientes del suelo, para su transporte al resto de la planta para su crecimiento y a las hojas para la realización de la fotosíntesis. El transporte se realiza por la presión en la raíz debida a la absorción del agua y a la transpiración a través de las hojas.

Las raíces suelen estar cubiertas por pelos radicales, evaginaciones tubulosas de las células que miden de 0.1 a 8 mm. Su presencia en las raíces aumenta la superficie útil de las mismas de 12-20 veces, mejorando notablemente su capacidad de absorción.

La presencia de agua superficial o en capas profundas puede ser la causa de un tipo de desarrollo u otro en las raíces. Así, por ejemplo, el algarrobo (Ceratonia siliqua) es un árbol habituado a vivir en suelos secos y pedregosos, donde el agua es escasa. Por ello desarrolla largas y fuertes raíces que penetran a gran profundidad en el sustrato, pudiendo llegar a tener hasta 15 metros de largo.

Hay más plantas que pueden desarrollar raíces largas, como la planta de trigo que, cuando vive aislada alcanza una longitud total de sus raíces de unos 80 kilómetros. Las raíces de los cactus, aunque son muy superficiales, se extienden mucho en longitud (se alejan hasta 20 m del tallo) para absorber las escasas precipitaciones lo más rápido posible antes de que éstas se filtren a las capas más profundas del suelo.

Acumulación de reservas

Las raíces, además de las funciones señaladas, frecuentemente actúan como órgano de reserva de sustancias alimenticias para la nutrición de la planta. Así, algunas plantas presentan raíces tuberosas, en las cuales, la parte apical de la raíz se engrosa para permitir la acumulación de sustancias nutricias, al tiempo que actúa como propágulo de la reproducción vegetativa. Las dalias presentan este tipo de raíces.
Las raíces napiformes, como las de la zanahoria o el nabo, son también raíces modificadas en las cuales el eje principal de la misma se convierte en acumulador de nutrientes.

Soporte de asociaciones simbióticas complejas con microorganismos
En las raíces de las plantas son frecuentes las asociaciones con microorganismos, generalmente hongos y bacterias, que ayudan a la planta en procesos como la disolución del fósforo, la fijación del nitrógeno atmosférico o el desarrollo de las raíces secundarias. Las micorrizas, por ejemplo, son asociaciones con hongos del suelo que permiten a la planta aumentar su superficie de captación de agua y nutrientes.

Creación de suelo

Las moléculas y enzimas segregadas por las raíces y sus relaciones simbióticas contribuyen a la formación de suelo. Las raíces de numerosos árboles segregan ácidos orgánicos bastante potentes para disolver piedras calizas y liberar el calcio y otros minerales útiles para las especies que producen y explotan el humus.

Comunicación

Ciertas especies de árboles tienen la capacidad de unir sus raíces a las de árboles de la misma especie y así poner en común los recursos hídricos y nutritivos. Esta unión puede ayudar a un árbol gravemente herido a sobrevivir y a resistir mejor la erosión de los suelos, pendientes y ribazos. Cuando la conexión no es directamente física, las comunicaciones pueden existir por medio del tejido micorrizado. Se ha descubierto que hileras de árboles, bosquetes y partes importantes de bosques pueden estar unidos, lo que hace suponer que se trata de una ventaja evolutiva importante.

Usos y utilidades de las raíces

Las raíces de muchas plantas tienen importantes usos y aplicaciones para los seres humanos. Algunas de ellas, como zanahorias, nabos o jengibre tienen importancia alimenticia. Otras raíces producen sustancias de interés comercial. Es el caso de la raíz de la remolacha, que tiene un pigmento natural llamado betacianina que se utiliza en la industria alimentaria para dar color rojo a muchos productos (sopas, licores, helados).

Algunas raíces producen sustancias tóxicas, como la aconitina, que se extrae de la raíz de Aconitum napellus L. Es una sustancia considerada el arsénico vegetal, el segundo veneno vegetal más activo del mundo.
Otras raíces tienen propiedades medicinales. Es el caso de las raíces del diente de león, que son excelentes como depuradoras hepáticas, o la raíz de bardana, que fue muy apreciada en el pasado como planta medicinal y usada frente a enfermedades del aparato genital, como depurativo de la sangre y diurético, y que en la actualidad se usa para el tratamiento de afecciones cutáneas. La raíz de valeriana también es usada como fármaco para el equilibrio nervioso. Pese a su aroma desagradable, esta raíz es muy apreciada por los gatos, por lo que la valeriana también es conocida con el nombre de hierba de los gatos.

La raíz de genciana tiene también aplicaciones medicianales pues contiene una sustancia antibiótica, denominada genciopicrina, efectiva para combatir varios gérmenes. En Latinoamérica hay una medicina llamana violeta genciana que es antibacteriana.

Por último, lagunas raíces tienen también usos ligados a la hechicería y la superstición. Uno de los casos más conocidos es el de la raíz de mandrágora, que en Edad Media era valorada como antídoto para la desgracia, la pobreza y los embrujamientos. Para obtener esta raíz había que sacarla de noche de manera muy cuidadosa sin provocarle heridas ya que de no ser así podía matar a la persona. Por tal motivo, se solía encomendar esta tarea a los perros, quienes según la leyenda morían luego de desenterrarlas.

Incluso el célebre médico Maimónides incorporó en el siglo XII un dato aún más misterioso: "Para arrancarla, las personas deberán utilizar tapones en los oídos ya que la planta al ser desraizada profiere un grito tan fuerte que puede resultar fatal para quien no esté protegido".

Fuente jardinactual.com

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