La cantidad de agua que usemos para regar un espacio verde y la técnica empleada para ello variarán en función de las plantas disponibles en el jardín, del terreno en cuestión y de su área.
Así pues, mientras que ciertas hierbas aromáticas como el romero o el espliego necesitan poco riego, la caléndula precisa un aporte medio de agua y la azalea precisa un riego elevado.
Respecto al riego, en concreto, se pueden diferenciar los métodos manuales como son el uso de maguera o regadera, la pulverización o el riego por absorción y los tipos de riego automático (los difusores, el riego por goteo, los microaspersores o los aspersores).







